domingo, 10 de octubre de 2010

Ruptura

No hay nada más patético que una despedida forzada. Esas que vienen en el peor/mejor momento. Las que llegan sin ser invitadas/planeadas y pretenden quedarse sólo para hacernos la vida más incómoda/fácil de lo que ya es.

¿Te vas tú? ¿Me voy yo? ¿Vienes por tus cosas? ¿Te las paso a dejar? No, mejor las mando a buscar.

Entonces dime ¿Era verdad lo que tantas veces me negaste? ¿Era verdad lo que me contaron?
De haberlo sabido no me hubiese entregado. ¿Entregado? Que verbo más mal usado, si uno no se "entrega" uno comparte lo que tiene con el otro.

Comparte hasta que se cansa, hasta que el compartir se vuelve una rutina de dar y recibir. Cuando perdemos la capacidad de seguir adelante con la rutina del compartir es cuando invitamos a la despedida forzada a entrar al rescate de nuestra vida.

Entonces comenzamos a re-planificar los días ¿Qué hacer con las horas desocupadas? ¿Qué hago con el tiempo que me sobra?

Planifiquemos....escribamos y ¿Por qué no? publiquemos....

2 comentarios:

Anónimo dijo...

uno no se entrega, comparte lo que tiene con el otro. que sabia frase, digna de nobel. te pasaste.

GUS.

berenjenavoladora dijo...

Al comienzo del fin.. solo "utilizamos" las horas preguntándonos por qué, cómo y para qué.
Resultamos odiando y terminamos con la frase.. Merezco algo mejor.
Luego de preguntar, lloramos i así seguimos en ese vaivén hasta poder decir basta, el real... No ese que utilizamos a diario solo para dejar de llorar.

Relaciones de mierda, acaso no nos cansamos del daño?.