martes, 12 de octubre de 2010

A propósito de Mario Vargas Llosa

Me gustaría expresar mis más sinceras felicitaciones a don Mario Vargas Llosa por su Nobel de Literatura. Es un orgullo que una vez más la literatura hispanoamericana sea vanagloriada.

Durante su existencia en este planeta, el hombre siempre ha buscado la manera de premiar sus logros o los de los demás.

En la antigüedad, el laurel representaba la victoria, el triunfo y los grandes méritos. Era la corona del caesar y el galardón otorgado a destacados deportistas y gladiadores, quienes daban su vida para la entretención de la nobleza y la plebe romana.

En la actualidad; existen numerosos premios, dos de ellos, el Óscar y el Nobel, son otorgados por sobresalir en el área cinematográfica y destacar en cualquier área del saber, respectivamente.

El nombre Óscar se atribuye a una anecdótica situación entre el director de la MGM y la bibliotecarea, quien decidió al azar, que el premio debía llamarse "Óscar" como su tío que estaba ese mismo día de cumpleaños.

El nombre Nobel se debe a su fundador, Alfred Nobel, quien en su testamento manifestó el deseo de invertir su tremenda fortuna en la creación de dichos premios. Cabe mencionar que Alfred Nobel era un destacado hombre de negocios e inventor de la dinamita, que sin duda alguna, benefició a la industria minera; pero a la vez facilitó la creación de modernas armas bélicas. ¿No es contradictorio que el premio otorgado a aquellos personajes destacados en el área del saber lleve el nombre de alguien que contribuyó en el desarrollo bélico?

Gregorio Mendel debería nominar estos premios. Fue un monje católico que dedicó su vida al estudio de la naturaleza. Mediante la observación y experimentación logró descifrar las leyes de la herencia, lo que hoy los biólogos y genitistas conocen como ingeniería genética. Es considerado el padre de la génetica moderna y, a pesar de que en su momento no se le dio el mérito que merecía, hoy su trabajo marca un antes y un después en el estudio de la genética.

El hecho de que un galardón lleve el nombre de Gregorio Mendel, no solamente honraría la memoria de su trabajo, sino que también incentivaría el estudio en el área de la biología. En el ámbito de la ingeniería genética se podrán realizar grandes avances, por ejemplo: encontrar una cura definitiva a enfermedades transmitidas genéticamente tales como el cáncer o la diabétes.

Al contrario del objetivo de bienestar económico y reconocimiento social que ambicionaba Alfred Nobel, Gregorio Mendel sólo buscaba contribuir con sus aportes a la humaniad y ayudar en los avances de la ciencia. Considero que dichos premios deberían llevar el nombre Gregorio Mendel, quien no anhelaba nada más que aportar con sus conocimientos. Actitud que es de esperar tengan quienes merezcan gana este galardón.

Insisto ¿No será un tanto contradictorio llamar a un premio "Nobel de la Paz" sabiendo que el fundador de dicho premio contribuyó al armamento militar?

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